Il famoso brano della coppia Le Pera – Gardel in un’interpretazione contemporanea di Susana Rinaldi
Una versione datata 1959 del brano della coppia Carlos Gardel e Alfredo Le Pera
Questo il titolo dello sfondo e del brano di oggi, quest’ultimo, anch’esso come quello di ieri portato al successo da Carlos Gardel nel 1927, scritto da Alfredo Le Pera, vi propongo qui sia nella versione originale che nell’arrangiamento e nell’esecuzione di Osvaldo Pugliese del 1953, cantata da Juan Carlos Cobos e Alberto Morán.
Carlos Gardel, 27 luglio 1934
Osvaldo Pugliese, Juan Carlos Cobos e Alberto Morán, 28 maggio 1953
Caminito Soleado
Claro caminito criollo
florido y soleado,
con pañuelo bordeado
vos me viste pasar.
Mientras los pastos amigos
que saben mi anhelo,
como dulce consuelo,
su verde saludo
me hacían llegar.Cruzando montes y valles,
con alas venía
mi pobre carreta,
con su carga de esperanzas
las ruedas le hacían
al viento gambetas.
Y cuando ya atravesaba
la hondura del valle
de lenta corriente,
una congoja naciente
detuvo su impulso
parando su andar,
porque en ese arroyito
a veces tus ojos
se saben mirar.Y así que vi su casita
de puro celoso
me sobró el pampero
para contarle chismoso
que traigo en mi apero
mil prendas de amor.
Para su pelo una cinta
que llevo escondida
de lindo color.
Para sus labios mi antojo
y para sus ojos
un claro cristal,
y pa’ su blanca garganta
el criollo que canta
tiene este cantar.Claro caminito criollo
florido y soleado,
yo quiero que se asombre
cuando ella me nombre
al verme llegar.
Un bel viaggio all’indietro nel tempo con questa canzone del grande Gardel tratta dal film Tango Bar del 1935, il tutto ricolorato per mani portoricane
Arrabal Amargo
Musica: Carlos Gardel
Testo: Alfredo Le PeraArrabal amargo
metido en mi vida,
como la condena
de una maldición.
Tus sombras torturan
mis horas sin sueño,
tu noche se encierra
en mi corazón.
Con ella a mi lado
no vi tus tristezas,
tu barro y miserias,
ella era mi luz.
Y ahora, vencido,
arrastro mi alma,
clavao a tus calles
igual que una cruz.Rinconcito arrabalero,
con el toldo de estrellas
de tu patio que quiero.
Todo, todo se ilumina,
cuando ella vuelve a verte
y mis viejas madreselvas
están en flor para quererte.Como una nube que pasa
mis ensueños se van,
se van, no vuelven más.A nadie digas
que ya no me quieres.
Si a mí me preguntan
diré que vendrás.
Y así cuando vuelvas,
mi almita, te juro,
los ojos extraños
no se asombrarán.
Verás cómo todo
te esperaba ansioso:
mi blanca casita
y el lindo rosal…
Y cómo de nuevo
alivia sus penas
vestido de fiesta
mi viejo arrabal.
Un disperante grido contro tutte le guerre… sembra incredibile ma non bastano mai, c’è sempre qualcuno che decide per noi che questa o quella guerra sia giusta… ed alla fine il risultato è sempre di avere madri, mogli e figli che piangono i propri cari, con o senza medaglie. Uno splendido tango del Zorzal Criollo.
Silencio
1932
Musica: Carlos Gardel e Horacio Pettorossi
Testo: Alfredo Le Pera e Horacio PettorossiSilencio en la noche, ya todo esta en calma
el musculo duerme, la ambicion descansa
Meciendo una cuna, una madre canta
un canto querido que llega hasta el alma
porque en esa cuna esta su esperanza.Eran cinco hermanos, ella era una santa
eran cinco besos de cada manana
Rosaban muy tierno, las ebras de plata
de esa viejecita, de canas muy blancas
Eran cinco hijos que al taller marchabanSilencio en la noche, ya todo esta en calma
el musculo duerme, la ambicion trabaja
Un clarin se oye, peligra la patria
y al grito de guerra los hombres se matan
cubriendo de sangre los campos de FranciaHoy todo ha pasado, florecen las plantas
un himno a la vida, los arados cantan
Y la viejecita de canas muy blancas
se quedo muy sola, con cinco medallas
que por cinco heroes la premio la patriaSilencio en la noche, ya todo esta en calma
el musculo duerme, la ambicion descansa
un coro lejano, de madres que cantan
mecen en sus cuna nuevas esperanzas…Silencio en la noche
Silencio en las almas
La strana storia di una cantante giapponese che nel ’53 visita Buenos Aires da turista e diventa una cantante di tango pur non conoscendo per nulla lo Spagnolo, grazie all’invito di Aníbal Troilo; è la testimonianza della grande affinità che lega il tango al Giappone. Eccovi questo brano, sottotitolato, di Alfredo Le Pera e Enrique Santos Discépolo, scritto nel ’31.